FP Revolution

Vivimos una época en dinamismo permanente, tanto en el ámbito laboral como, por ende en el formativo y muy especialmente en el ámbito informativo.

Nuevos empleos y destrezas surgen a diario (aunque quizá no se implanten tan rápido como parece), también empresas, oportunidades, metodologías etc…
Los datos son demoledores, sin profundizar mucho vemos que, al menos en Aragón, hay en torno a 30000 alumnos matriculados en el sector universitario por unos 20000 en ciclos formativos de FP. Mientras, el paro juvenil en España ronda el 40% superando a cualquier país de la UE.
Para sumar llega la crisis pandémica del coronavirus sorprendiendo a propios y extraños, también y especialmente en el ámbito económico y por ende en el resto, como en el que nos toca, el ámbito formativo.
Todo ello exige, al menos una mínima reflexión sobre nuestro sistema público de formación profesional en el sentido de hacerlo adaptable y permeable a dichos cambios.
Sin embargo, no es lo que tenemos no lo que hemos ido conformando a lo largo de estos años de sucesivas y, muchas veces fútiles, reformas.
De hecho los métodos y sistemas de la administración funcionan igual que hace más de 10 años, y lo que es peor, no parece que eso vaya a cambiar significativamente en el corto plazo. Cierto es que los cambios, más en lo público que en lo privado, son lentos y costosos. Requieren para empezar una cierta actitud y confianza de todo el personal implicado.
Desde luego es así en todos los ámbitos de la educación pero mucho más en aquellos más dinámicos y conectados con el empleo como es, sin lugar a dudas la Formación Profesional.
El presente artículo pretende exponer algunas ideas al respecto de lo que se puede/debe hacer para ir en esa dirección proponiendo acciones concretas a coste cero, bajando del mundo, tan manido muchas veces, de las ideas abstractas y buenas intenciones al mundo real que tan desconectado parece de las esferas administrativas.
Los problemas
El sistema de FP actual es muy rígido. Cualquier cambio (de contenidos, metodología etc…) supone un coste altísimo tanto en tiempo como en recursos. Cierto es que no es fácil y que los recursos son pocos, especialmente en sectores industriales, no tanto en los tecnológicos.
La matrícula, por más que se diga, está estancada hace ya años. Los números así lo indican, cada año se sitúa en torno a los 20000 en Aragón frente a los 30000 universitarios. Este dato es demoledor (uno esperaría justo lo contrario) y revela un fracaso enorme del sistema en su conjunto.
Si además añadimos la alta inserción de los estudios de FP frente a los universitarios parece, cada vez más, difícil de creer. Por otra parte el índice de penetración (número de alumnos que cursan FP respecto al total de alumnos que titulan) de los estudios de FP en la educación obligatoria y bachillerato se mantiene estable. Todo ello a pesar de las políticas de promoción y difusión llevadas a cabo desde la administración.
Numerosos ciclos, especialmente en sectores industriales, con un índice de inserción próximo al 90%, carecen de la matrícula necesaria y en muchos casos no pueden suplir toda la demanda de prácticas de las empresas con las que colaboran. De hecho en ocasiones encontramos ciclos con muy pocos alumnos. Es importante que haya cierto exceso de demanda para mejorar la calidad de los estudios, también la de los profesores.
El empleo, bien por la deslocalización, bien por la automatización, se dirige a niveles cada vez más especializados en todos los ámbitos y sectores profesionales. Ello requiere potenciar y facilitar el tránsito del alumno entre los distintos niveles de FP, Básico, Medio y Superior y orientar a los alumnos preferentemente a estudios de FP frente a los universitarios.
Los sistemas de orientación, basados principalmente en la figura del orientador en los centros educativos, no parece que hayan cambiado mucho o al menos que se estén centrando más en la FP que lo que podían hacerlo hace muchos años, cuando la FP era una caja negra para todo aquel que ‘no vale para estudiar’.
Sin duda hay que superar ese concepto anquilosado y simplista y empezar a valorar y potenciar el verdadero papel de la FP como motor y promotor de crecimiento y sistema de formación continuo para el empleo, presente y futuro.
Este punto es vital en cuanto a que los alumnos, y en muchos casos también los padres, están completamente desorientados en cuanto a lo que más les conviene, en cuanto a lo que les puede gustar, y en cuanto a lo que realmente quieren. Es importante notar que siempre un buen comienzo para un alumno es iniciarse en una actividad que le atraiga de algún modo, bien por afinidad con los módulos (asignaturas), bien por alguna otra cuestión.
Necesitan, más que nunca una guía o referencia que les ayude a tomar decisiones en cuanto a su especialización en un futuro laboral cambiante y tremendamente especializado. Pero esta guia debe ser más detallada, lo cual requiere un mejor conocimiento y una mayor centralidad en las políticas de orientación.
Todavía, y paradójicamente, numerosas empresas, y desde luego ciudadanos de a pie, desconocen el mundo de la FP (ya no tanto su existencia como su funcionamiento, métodos, sistema de prácticas etc…) y en particular de la FP Dual (sistema de formación mixta que viene aplicándose hace ya años, al menos en Aragón). No existe un mecanismo, mas allá de webs obsoletas, pdfs, BOEs, BOAs etc…, que permita difundir y actualizar dicha información de forma eficiente.
El alumno termina sus estudios o prácticas en las empresas que se relacionan con el centro de forma ‘tradicional’, que conoce su tutor de prácticas y que llevan con el centro ‘toda la vida’. Poca innovación al respecto.
No podemos cerrarnos a un sistema tan arcaico. El mundo es mucho más amplio y dinámico, no solo en lo digital, también en lo geográfico. Se necesita ampliar fronteras y sobre todo, de nuevo, mejorar el flujo de información para que, no solo el alumno sino el resto de actores (empresas, tutores, profesores, gestores) entiendan y conozcan los sectores laborales y las empresas del mercado, y no de forma estática, mediante aburridos informes o webs, sino en tiempo real y sin restricciones.
Tradicionalmente es la empresa la que elige al alumno, dada la demanda creciente de puestos especializados, debemos ir en la dirección de que, también, sea el alumno el que elija a la empresa, hay empresas suficientes para ello y de nuevo un factor esencial es la información, rápida y fidedigna.
Las Propuestas.
Se plantean pues diversas cuestiones como, por que no tenemos más alumnos?, porque son siempre los mismos en número, por que hay más universitarios que estudiantes de FP?, es eso el reflejo del mercado laboral y lo que demanda?.
Que se puede hacer para ello? de entrada, invertir la relación fp/universidad es absolutamente clave. Ganar alumnos para aumentar la matrícula y ,porque no, la competencia y competitividad de los alumnos y de los profesores.
Como siempre podemos limitarnos a demandar más recursos, pero y ahora más que nunca no parece que la crisis económica, incipiente e inevitable, que se avecina debido al Coronavirus, lo vaya a facilitar. En cualquier caso los recursos económicos no siempre garantizan la consecución de los objetivos. Muchas veces es irrelevante como ya se ha visto en numerosos ejemplos.
Sin embargo, es claro que, al menos desde el sector tecnológico, hay muchos recursos que, aprovechados de forma eficiente y creativa permitirían sin duda potenciar o ayudar a la consecución de muchos de estos objetivos.
Medidas
Se indican a continuación tres medidas claras y a bajo coste que pueden contribuir a paliar o mejorar el sistema en el sentido comentado anteriormente.
    INFORMAR: Potenciar la difusión,
En centros, empresas y medios y por parte de integrantes de la administración, profesores, los propios alumnos y especialmente políticos. tenemos que hablar el lenguaje del alumno potencial (redes sociales), difundir los estudios (a través de radio/TV/Jornadas divulgativas), formar a orientadores y presionar a los gestores políticos para que que se crean de verdad este modelo (no como viene ocurriendo hasta ahora) y asuman un protagonismo que, por otra parte solo les puede dar beneficios.
    INTEGRAR: Integración digital
Toda la información (formativa, laboral, estadística, etc.) que afecta a todos los actores involucrados (alumnos, profesores, gestores y empresas) se encuentra dispersa y atomizada o clusterizada en diferentes partes y soportes.
Una plataforma digital (no, otra web más, sino una plataforma creada y mantenida por profesores, alumnos y empresas) para la FP permitiría lograr dicho objetivo.
Dicha plataforma debe incluir información en tiempo real sobre diferentes aspectos del sistema productivo y formativo integrando todo lo que ocurre y siendo accesible para todos, dotándola además de cierta estructura e integridad.
Hay numerosos proyectos que se están llevando a cabo en otros campos educativos y que consumen mucho más recursos de los necesarios para una plataforma de esta índole. En cualquier caso el coste digital es bastante asumible, especialmente viendo el potencial beneficio de una plataforma así para toda la comunidad.
    ORIENTAR: Mejorar la orientación,
(Re)formando orientadores y creando medios que faciliten la auto orientación (chatbots, webs, app…). Centralizar y reforzar la orientación/información en las webs, servicios provinciales, oficinas de empleo etc…
Solo algunas ideas que, con escaso coste, pueden resolver muchos problemas y llevarnos a otros problemas más convenientes como la alta demanda de matrícula o que las empresas tengan que competir por nuestros alumnos.
Conclusión
En mi experiencia de varios años en diferentes puestos de la administración como profesor y asesor, veo continuamente como empresas, profesores, gestores, alumnos y padres seguimos siendo islas de información, funcionando más por el boca a boca o la simple inercia que a través de información actualizada y veraz sobre el entorno que nos rodea.
Necesitamos que todo el mundo vea la misma foto del sistema y pueda elegir con fundamento y rigor la mejor opción, para el alumno sus estudios y empresas de prácticas, para los padres los sectores con más futuro, para los profesores, las empresas más ajustadas a su currículo, para los gestores las nuevas tendencias.
Tenemos el hardware, los centros y profesores y los datos, solo hace falta un nuevo software que haga todo más fluido.
Hacerlo es más cuestión de voluntad que de recursos, seguro que muchos compañeros están deseando iniciar una aventura así.
Que quién lea esto lo valore y actúe en consecuencia, algunos ya hemos empezado!
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